El gran libro de las emociones
valoración / 10
Características
- Género: educación emocional / libro ilustrado
- Autora María Menéndez-Ponte
- Editorial Duomo ediciones
- 208 páginas
- Encuadernación tapa dura
- Edad orientativa 6-10 años
Nuestra opinión
El gran libro de las emociones está escrito por María Menéndez-Ponte y lo publica Duomo ediciones. La edición de referencia tiene 208 páginas en tapa dura, apareció el 14 de septiembre de 2020 y va ya por su decimoséptima edición, un dato que dice bastante de su recorrido. La edad orientativa es de 6 a 10 años, siempre con un adulto cerca, porque buena parte del libro está pensada para que padres y madres tengan algo que hacer con lo que se lee.
Por qué hemos elegido este libro y no otro
Porque combina relato y pauta, y esa mezcla es poco frecuente. Cada emoción entra por una historia breve con personajes infantiles reconocibles y sale por una parte práctica dirigida al adulto, con preguntas y propuestas para hablar del asunto. El niño recibe un cuento; el adulto recibe un guión. Los compendios que solo definen dejan al padre solo ante el rato posterior, y ahí es donde se pierde el efecto.
Porque el volumen permite dosificar durante meses. Doscientas ocho páginas dan para muchas sesiones cortas: un capítulo por noche, o uno por semana cuando el tema toque de cerca. No es un libro que se abra una tarde y se cierre; es un libro que se instala en la rutina y se usa por episodios, que es como funciona de verdad el trabajo emocional con niños de primaria.
Porque el tono no alecciona más de la cuenta. Las situaciones que plantea son las de un patio de colegio y una casa normal: la rabia por perder un juego, la vergüenza al equivocarse delante de todos, los celos con un hermano. Al niño no se le dice cómo debe sentirse, se le muestra a otro niño pasándolo, y esa distancia es lo que hace que baje la guardia.
Porque la ilustración cumple una función de descanso, no de adorno. En un libro de esta extensión, el color y las imágenes repartidas entre los capítulos marcan el ritmo y permiten que un lector de siete años no se ahogue en páginas de texto seguido. No es un álbum ilustrado, es un libro ilustrado, y la diferencia se nota en cuánto hay que leer por página.
Porque aguanta la relectura por partes. Es difícil que un niño pida releerlo entero, pero es muy fácil que se vuelva a un capítulo concreto cuando la situación se repite en la vida real. Ese uso puntual, a lo largo de dos o tres cursos, es lo que justifica tenerlo en casa.
Y lo que descarta la compra: si en la estantería ya hay un compendio de emociones que se usa con regularidad, este solapa gran parte del contenido y aporta sobre todo la parte práctica para el adulto. Tampoco encaja para menores de cinco años: el formato, la extensión y el peso lo hacen inmanejable en ese tramo.
Para quién funciona
De 2 a 3 años queda descartado por completo. Ni el formato ni el nivel de lenguaje tienen nada que ofrecer a esa edad, y hay álbumes breves que hacen ese trabajo muchísimo mejor.
De 3 a 5 años solo tiene sentido si el adulto selecciona un capítulo suelto y lo cuenta a su manera, resumiendo. Es un uso posible, pero se aprovecha una parte mínima y hay opciones más adecuadas para ese tramo.
De 5 a 7 años empieza a funcionar en lectura compartida. El niño entiende las situaciones, se reconoce en ellas y responde bien a las preguntas de la parte final de cada capítulo. Aquí conviene leer un capítulo por sesión y no encadenarlos.
De 7 a 9 años es el núcleo del público y donde el libro rinde más. Coincide con la etapa en que los conflictos sociales se vuelven complejos y el niño empieza a poder analizar lo que le pasa en lugar de solo padecerlo. En este tramo también admite lectura autónoma, aunque la parte de propuestas seguirá necesitando a un adulto.
Por momento vital, resulta útil ante la llegada de un hermano, en los primeros conflictos serios de amistad, cuando el niño vuelve del colegio callado y no suelta prenda, y en los cambios de rutina como una mudanza o un cambio de centro. Como material de aula sirve en primaria, aunque su formato de libro largo encaja mejor en casa que en una sesión colectiva.
Para quién no es. No es para el adulto que quiere un libro que el niño lea solo sin más intervención, porque la mitad del valor está en la conversación posterior y sin ella se queda en una colección de cuentos correcta. Y no es para quien busca un álbum ilustrado de imagen potente: aquí manda el texto y la ilustración acompaña.
A tener en cuenta
La extensión obliga a dosificar. Doscientas ocho páginas no se sostienen de una sentada con un lector de siete años, y quien lo intente verá cómo la atención se cae a la media hora. Hay que asumir que es un libro de recorrido largo, no una lectura de una tarde.
Parte del contenido habla al adulto, no al niño. Las pautas y preguntas de cada capítulo están redactadas en un registro que un niño de seis años no va a seguir. Eso no es un defecto si se sabe de antemano, pero sí lo es para quien esperaba un libro de lectura infantil de principio a fin.
El formato grande y la tapa dura pesan. Es un volumen incómodo para llevar en la mochila y poco práctico para que un niño pequeño lo maneje en el suelo o en la cama. Funciona mejor apoyado en una mesa o en el regazo del adulto.
Se presenta como un superventas del tema y conviene ajustar expectativas. La editorial lo describe como libro de referencia para familias, y en efecto ha vendido muchísimo, pero eso no lo convierte en un recurso clínico: es material de conversación. Ante un malestar sostenido en un niño, la vía es la valoración de un profesional, y ningún libro la sustituye.
Cómo se compara con otras opciones
| Libro | Qué trabaja | Edad orientativa | Veredicto corto |
|---|---|---|---|
| Este libro | Emociones a través de relatos breves más pautas para el adulto | 6-10 años | El más completo para acompañar durante cursos, si se dosifica |
| Emocionario | Cuarenta y dos emociones definidas con precisión, una por doble página | 7-12 años | Más fino en vocabulario, sin relato ni guía para el adulto |
| Cuentos para educar niños felices | Valores y emociones en cuentos cortos con orientación final | 4-8 años | Planteamiento muy parecido y para lectores algo más pequeños |
| El Monstruo de colores | Cinco emociones básicas por asociación de color | 3-6 años | La entrada previa al tema, en formato álbum y muy breve |
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad se recomienda?
Rinde entre los seis y los diez años. Hacia los cinco funciona si el adulto elige y resume capítulos sueltos. Por debajo de esa edad no compensa: ni la extensión ni el registro encajan, y hay álbumes breves mucho más adecuados.
¿Sirve para trabajar las rabietas?
Ayuda a hablar de la rabia después del episodio, no a evitarlo. Además, las rabietas más intensas son propias de una edad para la que este libro resulta largo. Su terreno son los enfados y conflictos de un niño de primaria que ya puede contar lo que le pasó.
¿Viene en tapa dura?
La edición de referencia es de tapa dura, con 208 páginas y formato grande. Es un volumen resistente pero pesado, más cómodo apoyado en una mesa que sostenido en las manos por un niño pequeño.
¿Es adecuado para el aula?
Se puede usar en primaria como banco de relatos para tutoría, tomando un capítulo por sesión. Ahora bien, su formato de libro largo está pensado para casa y para lectura de uno a uno; para dinamizar un grupo entero rinden más los álbumes breves.
¿Cuánto se tarda en leerlo?
Cada capítulo ocupa entre cinco y diez minutos de lectura en voz alta, más la conversación posterior. El libro completo da para meses si se usa como conviene: un capítulo por sesión y vuelta atrás cuando el tema aparece en la vida real.
Puntos fuertes
- Combina relato breve y pauta práctica para el adulto
- Da para meses de sesiones cortas
- Situaciones reconocibles de colegio y casa
- Se vuelve a capítulos sueltos cuando el tema aparece
En contra
- La extensión obliga a dosificar: de una sentada no se sostiene
- Parte del texto habla al adulto, no al niño
- Formato grande y pesado para manos pequeñas
- Solapa bastante con otros compendios de emociones
