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Quiero concentrarme. Cómo mejorar la concentración y rendir más — Harriet Griffey

Quiero concentrarme. Cómo mejorar la concentración y rendir más — Harriet Griffey

Estrategias para recuperar el foco y estudiar sin distracciones

8nuestra
valoración / 10

Características

  • Autora: Harriet Griffey
  • Editorial: Ecléctica
  • Tema: concentración y atención
  • Formato: breve y práctico
  • Uso: complemento a las técnicas de estudio
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Nuestra opinión

De poco sirve un esquema impecable si el móvil interrumpe cada seis minutos. Quiero concentrarme. Cómo mejorar la concentración y rendir más, de Harriet Griffey, publicado en España por Ecléctica, es un libro deliberadamente breve, de lectura rápida y formato pequeño, que ataca la habilidad de la que dependen todas las demás técnicas de estudio: sostener la atención en una sola cosa durante un rato largo.

De qué va y qué propone

La tesis de partida es que la concentración no es un rasgo fijo de carácter —no se es concentrado o disperso de nacimiento— sino una capacidad que se entrena y que el entorno puede sabotear en segundos. De ahí que el libro no reparta consejos de fuerza de voluntad, sino que trabaje sobre las condiciones que hacen posible el foco.

El primer bloque desmonta la multitarea. Atender a dos cosas exigentes a la vez no ocurre: lo que hace el cerebro es alternar entre ellas, y cada salto obliga a recuperar después el punto donde estaba. Ese peaje, repetido veinte veces en una tarde, explica que dos horas de estudio con el chat abierto rindan menos que cuarenta minutos limpios. La consecuencia práctica es sencilla y desagradable: el móvil no basta con ponerlo boca abajo, hay que sacarlo de la habitación.

El segundo bloque organiza el trabajo por bloques de tiempo. Sesiones acotadas con un objetivo único y descansos previstos de antemano, en lugar de tardes abiertas sin final definido. La ventaja es doble: empezar resulta más llevadero cuando el compromiso es de treinta minutos y no de «toda la tarde», y el descanso deja de ser una fuga imprevista para convertirse en parte del plan.

El tercero se ocupa de la base fisiológica, que es donde más se falla. La atención depende del sueño, del movimiento, de la hidratación y de la fatiga acumulada; un adolescente que duerme cinco horas no tiene un problema de actitud, tiene un problema de sueño. A eso añade el trabajo sobre la respiración y la atención plena como forma de volver al foco cuando se pierde, entendidos como entrenamiento y sin ninguna deriva mística: la mente se va, uno se da cuenta y la trae de vuelta; esa vuelta repetida es el ejercicio.

Y cierra con el diseño del entorno: mesa despejada, una sola tarea a la vista, notificaciones apagadas y un lugar fijo asociado al estudio, para que sentarse ahí active por sí solo el modo de trabajo.

Por qué lo hemos elegido

Porque ataca el problema real de este curso. La mayoría de los estudiantes no fallan por no saber hacer un esquema, sino por no aguantar veinte minutos seguidos sin mirar la pantalla. Ningún manual de técnicas se ocupa de eso con esta dedicación.

Porque es corto y eso lo hace utilizable. Se lee en una tarde y se puede empezar a aplicar el mismo día. Con un adolescente reticente a leer, la brevedad no es un defecto, es la condición para que el libro salga de la estantería.

Porque quita culpa y devuelve control. Plantear la atención como algo entrenable y muy sensible al entorno cambia la conversación en casa: se deja de discutir sobre el carácter del estudiante y se empieza a decidir dónde está el móvil mientras estudia.

Y lo que descarta la compra: es un libro de entrada, más de concienciación que de método. Quien ya haya leído sobre atención y distracción digital encontrará poco nuevo, y quien busque un programa de implantación semana a semana tendrá que construírselo por su cuenta.

Para quién es

Para el estudiante de secundaria o bachillerato que se sienta y no arranca. Es el caso central: tiene apuntes, tiene tiempo y se le va la tarde. Aquí encuentra medidas concretas y ninguna reñina.

Para universitarios que estudian con el ordenador delante. Cuando la herramienta de trabajo es también la fuente de distracción, la organización por bloques y la higiene de notificaciones dejan de ser un consejo menor.

Para opositores, como apoyo. En jornadas largas el enemigo no es la dificultad del temario, sino la fatiga y la fuga constante. Las partes de descanso, ritmo y entorno encajan bien en ese escenario.

Para adultos que trabajan con pantalla, con o sin estudios de por medio. El libro no está escrito solo para estudiantes y buena parte de sus ejemplos miran al trabajo de oficina.

Para madres y padres que quieren negociar el móvil con argumentos. Da razones comprensibles para pactar normas de uso durante la tarde de estudio, que es una conversación mucho más productiva si no se plantea como castigo.

No es para quien busca un manual de técnicas de estudio: no enseña a esquematizar, resumir ni preparar exámenes. Y no es para niños de primaria, porque está escrito para un lector adolescente o adulto que puede tomar decisiones sobre su propio entorno.

A tener en cuenta

Es breve, y se nota. Cubre muchos frentes —multitarea, sueño, entorno, respiración— sin profundizar en ninguno. Funciona como primer contacto con el tema; quien quiera fundamento tendrá que ir después a un libro más extenso.

Los consejos son sensatos pero generales. No hay un plan cerrado de implantación: se explica qué conviene hacer, no cómo sostenerlo durante ocho semanas, que es donde se juega el resultado.

Es una traducción y su lector por defecto es adulto. Varios ejemplos proceden del entorno laboral anglosajón y no del instituto español, así que con un estudiante joven conviene traducirlos a su realidad: clase, deberes, grupo de la clase en el móvil.

Si ya conoces el tema, aportará poco. Quien haya leído sobre atención, higiene digital o trabajo por bloques reconocerá casi todo. Su valor está en reunirlo en pocas páginas y ponerlo a mano de quien no leería nada más largo.

Cómo se compara con las alternativas

Título Enfoque Para quién Veredicto corto
Quiero concentrarme Atención, entorno y distracción digital Quien tiene método pero no aguanta sentado El más breve y el más específico. De entrada.
Hábitos atómicos Constancia, señales y diseño del entorno Quien empieza y abandona cada dos semanas Más completo para sostener rutinas.
Aprende a aprender Neurociencia del aprendizaje aplicada Quien estudia mucho y retiene poco Va al método, no a la atención. Se complementan.
Técnicas de estudio: más de 40 métodos Catálogo de recursos prácticos Quien busca alternativas concretas Toca la concentración de pasada; aquí es el centro.

Si además del foco hay que recomponer horarios, rutinas y clima en casa, en nuestra guía de vuelta al cole con calma está la selección completa de septiembre.

Preguntas frecuentes

¿Es para adolescentes o para adultos?

Sirve para ambos, aunque el lector por defecto es adulto y varios ejemplos vienen del entorno laboral. Un estudiante de secundaria o bachillerato lo entiende sin dificultad porque el lenguaje es sencillo y los capítulos son cortos; solo hay que trasladar las situaciones de oficina a las suyas: clase, deberes y grupo del móvil.

¿Sirve si el problema es el móvil?

Es justo su terreno. Explica por qué alternar entre tareas destroza el rendimiento y por qué tener el teléfono cerca, aunque esté en silencio, sigue restando atención. Las medidas que propone son incómodas pero eficaces: sacarlo de la habitación, apagar notificaciones y estudiar en bloques con descansos ya previstos.

¿Sustituye a un manual de técnicas de estudio?

No, y no lo pretende. No enseña a planificar, resumir, esquematizar ni preparar un examen. Trabaja la condición previa: poder sostener la atención el tiempo suficiente para que esas técnicas sirvan de algo. Lo lógico es combinarlo con un manual de método, no elegir entre uno y otro.

¿Es muy denso?

Al contrario: es de los más breves de la selección y se lee en una tarde. Esa ligereza tiene contrapartida, porque ningún tema se trata a fondo y varios consejos quedan en el terreno general. Está pensado para leerlo y ponerlo en práctica enseguida, no para estudiarlo ni para consultarlo a lo largo del curso.

¿Por dónde empiezo si solo voy a leer uno?

Si el estudiante sabe estudiar pero pierde la tarde entre distracciones, empieza por este: es el más corto y el que da resultados visibles antes. Si el problema es que estudia mucho y retiene poco, conviene ir a un libro de método; y si es que abandona cualquier plan a las dos semanas, el asunto es de hábito.

Puntos fuertes

  • Va directo a la concentración, el punto débil de hoy
  • Estrategias sencillas de aplicar
  • Lectura breve y práctica
  • Complementa cualquier manual de estudio

En contra

  • Es un libro breve y de entrada, más de concienciación que de método: quien ya haya leído algo sobre atención y distracción digital encontrará poco nuevo. Los consejos son sensatos pero genéricos y no ofrece un plan de implantación.
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