Técnicas de estudio: más de 40 métodos para aprobar tus exámenes
valoración / 10
Características
- Tema: técnicas de estudio
- Contenido: más de 40 métodos
- Enfoque: práctico, aplicar ya
- Público: estudiantes y opositores
- Formato: guía práctica
Nuestra opinión
Técnicas de estudio: más de 40 métodos para aprobar tus exámenes no es un tratado ni pretende serlo. Es una guía práctica breve, planteada como caja de herramientas: un repertorio amplio de recursos concretos, cada uno explicado en poco espacio, para que el estudiante escoja los que encajan con su problema y empiece a usarlos el mismo día. Entender eso antes de comprarlo evita casi todas las decepciones que suele provocar este tipo de libro.
De qué va y qué métodos reúne
El recorrido cubre las cuatro familias clásicas del oficio de estudiar: gestión del tiempo, comprensión y organización de la información, memorización y control de las distracciones. No hay un método único que ordene el libro; hay muchos métodos puestos uno detrás de otro, y de ahí viene tanto su gracia como su límite.
Merece la pena detenerse en las herramientas que mejor rinden de un repertorio así, porque en la práctica son las que acaban usándose. La técnica Pomodoro consiste en trabajar en bloques cerrados —habitualmente veinticinco minutos— con un descanso corto de cinco, y un descanso largo cada cuatro bloques. Su valor no está en el cronómetro, sino en dos efectos: reduce la resistencia a empezar, porque comprometerse con veinticinco minutos es asumible cuando la tarde entera resulta abrumadora, y convierte el descanso en algo programado en lugar de en una interrupción que se alarga sola.
Las fichas de pregunta y respuesta son la otra herramienta decisiva. Obligan a recuperar el contenido de memoria en vez de reconocerlo sobre el papel, que es la diferencia entre creer que se sabe algo y saberlo. Organizadas por cajas —lo que se falla vuelve al principio y se repite pronto; lo que se acierta se retrasa cada vez más— producen un repaso espaciado automático, sin necesidad de calcular nada.
Los mapas mentales cubren el otro extremo: no sirven para memorizar datos sueltos, sino para ver de un vistazo la estructura de un tema. Se parte de una idea central y se abren ramas con palabras clave, jerarquizando de lo general a lo particular. Lo que enseña no es el dibujo, sino la decisión de qué va en el centro y qué cuelga de qué. Y las reglas mnemotécnicas —acrónimos, asociaciones absurdas, recorridos mentales por un espacio conocido— resuelven bien el problema concreto de las listas que hay que retener en orden y no admiten comprensión, solo memoria.
El libro añade recursos de entorno y de examen: preparar la mesa antes de sentarse, apartar el móvil, ordenar el temario por dificultad, repartir el tiempo dentro de la prueba y gestionar el bloqueo en blanco.
Por qué lo hemos elegido
Porque acierta con el estudiante que ya sabe qué le falla. Quien tiene identificado su problema —se distrae, no le cuadra el tiempo, se queda en blanco— encuentra aquí varias soluciones para ese punto concreto y puede probarlas sin leerse el libro entero.
Porque cada técnica se explica en poco espacio y se aplica enseguida. No hay que atravesar cien páginas de fundamento: se abre por donde interesa, se prueba y se descarta si no funciona. Para un adolescente que no va a leer un tratado, ese formato es una ventaja real.
Porque funciona muy bien como segundo libro. Sobre una base de método ya adquirida, este añade variedad: alternativas de memorización, otras formas de repasar, recursos para el día del examen.
Y lo que descarta la compra: no jerarquiza. Cuarenta métodos son muchos métodos, y no se dice cuáles son imprescindibles ni en qué orden implantarlos. Quien no sepa por dónde empezar puede terminar más disperso que antes, saltando de técnica en técnica sin sostener ninguna el tiempo suficiente para que dé resultado.
Para quién es
Para el alumno de la ESO que necesita algo breve y concreto. El formato de fichas cortas encaja con un lector que abandona cualquier libro largo. Si además tiene claro cuál es su punto débil, la relación entre lo que lee y lo que aplica es muy alta.
Para bachillerato, como complemento. Aquí rinde sobre todo en la fase de exámenes: técnicas de repaso rápido, memorización de listas y gestión del tiempo en la prueba.
Para universitarios que estudian a golpe de convocatoria. El bloque de gestión del tiempo y control de distracciones es el que más partido da en semanas de mucha carga.
Para opositores, con reservas. Algunas técnicas de memorización y repaso encajan perfectamente con un temario largo, pero el libro no ofrece la planificación de meses ni el enfoque psicológico que una oposición exige.
Para madres y padres que quieren proponer alternativas sin dar la charla. Tener a mano varias técnicas permite sugerir algo concreto —«prueba con bloques de veinticinco minutos esta semana»— en lugar de repetir que hay que esforzarse más.
No es para quien parte de cero y necesita un método completo: para eso hace falta un manual con hilo, no un catálogo. Y no es para quien tiende a la dispersión, porque la abundancia de opciones puede convertirse en una forma más de no empezar.
A tener en cuenta
La profundidad de cada técnica es forzosamente escasa. Con más de cuarenta métodos en un libro breve, cada uno recibe lo justo para entenderlo. Algunas técnicas dan mucho más de sí de lo que aquí se cuenta y merecen buscarse aparte.
Varios métodos se solapan entre sí. Buena parte del repertorio son variaciones de las mismas cuatro o cinco ideas de fondo: recuperar en vez de releer, espaciar en vez de acumular, transformar en vez de repetir y proteger la atención.
Funciona como catálogo, no como plan de estudio. La forma sensata de usarlo es elegir dos o tres técnicas al empezar el trimestre, sostenerlas varias semanas y quedarse solo con lo que dé resultado. Aplicar treinta a la vez no es posible ni deseable.
No sustituye al acompañamiento. Con un estudiante desmotivado o muy perdido, un listado de técnicas no resuelve el problema de fondo; hace falta alguien que le ayude a montar el plan y a revisarlo.
Cómo se compara con las alternativas
| Título | Enfoque | Para quién | Veredicto corto |
|---|---|---|---|
| Técnicas de estudio: más de 40 métodos | Catálogo amplio de recursos sueltos | Quien ya sabe qué le falla | El más variado. No da un plan, da opciones. |
| Las mejores técnicas de estudio | Método con hilo, de la agenda al examen | Quien parte de cero | Mejor primera compra. Más ordenado. |
| Técnicas de estudio para Secundaria y Universidad | Fundamento y técnica de trabajo intelectual | Bachillerato y universidad | Más exigente y más duradero. |
| Quiero concentrarme | Atención, foco y distracción digital | Quien no aguanta sentado | Va a fondo en lo que aquí es un capítulo. |
Si lo que toca es organizar el curso entero y no solo elegir un título, en nuestra guía de vuelta al cole con calma están las lecturas de septiembre por etapa y por problema.
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad se puede usar?
Desde los doce o trece años se aprovecha bien, porque cada técnica se explica en poco espacio y no exige lectura sostenida. En primero y segundo de la ESO conviene que un adulto ayude a elegir dos o tres técnicas y a mantenerlas; dejar que el estudiante escoja libremente entre cuarenta suele acabar en que no aplica ninguna.
¿Sirve para opositores?
Solo en parte. Las fichas de repaso, las reglas mnemotécnicas y el trabajo por bloques de tiempo se aplican igual a un temario de oposición y son útiles. Lo que no cubre es la planificación de una preparación de muchos meses ni el desgaste que conlleva, que es donde se decide la mayoría de las oposiciones.
¿Hay versión en audiolibro o en papel?
La disponibilidad de formatos de este título varía según el momento y no siempre coinciden todas las ediciones. Conviene comprobarlo en la propia página del libro antes de comprar. Por su naturaleza de consulta, con esquemas y técnicas que se releen sueltas, el formato de audio resulta el menos práctico de los posibles.
¿Es muy denso?
No: es de los más ligeros del género. Capítulos muy cortos, lenguaje sencillo y ninguna exigencia de leerlo en orden. El riesgo no es aburrirse, sino lo contrario: leerlo entero en una tarde con la sensación de haber aprendido mucho y no cambiar después nada del estudio real.
¿Por dónde empiezo si solo voy a leer uno?
Si el estudiante no tiene método, este no debería ser el primero: conviene un manual con estructura y dejar el catálogo para después. Si ya se organiza y busca alternativas concretas para memorizar, repasar o concentrarse, entonces sí es la mejor opción de las tres, porque en media hora encuentra algo que probar.
Puntos fuertes
- Muchas técnicas en un solo libro
- Muy práctico y directo
- Fácil de aplicar
- Lectura ligera
En contra
- Cuarenta métodos son muchos métodos: el libro acumula técnicas sin jerarquizarlas, y quien no sepa por dónde empezar puede acabar más disperso que antes. La profundidad de cada una es forzosamente escasa y varias se solapan entre sí. Va mejor como catálogo para elegir dos o tres que como plan de estudio.
